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¡Que se vayan todos! ¿Debemos seguir el ejemplo de Holanda?

Mark Rutte, primer ministro de Holanda

Las escenas se repiten una y otra vez: miles de personas alrededor del mundo salen a protestar por las acciones de los políticos que gobiernan sus países. Aún en plena pandemia, las manifestaciones ciudadanas se han incrementado en diferentes países. Pero Holanda parece haberlo llevado a un nuevo nivel. El gobierno del primer ministro Mark Rutte está en una grave crisis luego de que su gabinete renunciara el bloque tras un escándalo en apoyo de ayudas sociales. Esto tan sólo a dos semanas de las elecciones en que el primer ministro busca reelegirse por cuarta vez.

¿Por qué se van? Por racistas

El escándalo que desató la renuncia masiva del gabinete de Rutte se remonta al 2104. En ese año, el gobierno holandés acusó a más de 26 mil familias de haber defraudado a la Agencia Tributaria. Según las acusaciones, las familias habían cometido fraude al utilizar de manera ilegal los apoyos gubernamentales para guardería y jardín de niños. La Agencia Tributaria obligó a las familias a devolver los apoyos de ascendían a más de 100 mil euros, amenazándolos con penas de cárcel. Ante la poca justificación dada por la agencia, periodistas y abogados se dieron a la tarea de investigar el supuesto fraude. Y no lo encontraron, lo que sí encontraron es que las 26 mil familias acusadas eran refugiados de nacionalidad turca o marroquí.

Durante años, las familias intentaron revertir la orden para devolver el apoyo. Sin embargo, en la mayoría de los casos, tuvieron que pagar, lo que llevó a las familias a la bancarrota. Tras seis años de quejas y litigios, una comisión investigadora determinó que no existía ninguna justificación para acusar a las familias de fraude, sino que esa acusación se hizo con base en un prejuicio racial.

¡Qué se vayan todos!

El resultado de la investigación llevó al primer ministro Mark Rutte a presentar su renuncia y la de todo su gabinete a tan sólo dos semanas de las elecciones. Rutter es señalado además por haber bloqueado durante años la investigación sobre el caso. A excepción del ministro de economía, la dimisión de los funcionarios no será inmediata, pues seguirán atendiendo la crisis derivada de la pandemia hasta que el nuevo gobierno tome posesión.

Además, Mark Rutte anunció que las familias acusadas recibirán una compensación por 30 mil euros. También se creará una comisión independiente para investigar las prácticas racistas y xenófobas en las instituciones públicas. Tras el anuncio, el primer ministro salió en su bicicleta rumbo al palacio real para entregar la renuncia de su gabinete.

El escándalo gubernamental se une a otro encabezado por la familia real, que decidió vacacionar en las islas griegas cuando el resto del país entraba en un nuevo confinamiento.

¿Sigamos a los holandeses?

Este caso en Holanda ha despertado discusiones en el resto del mundo, en especial en América Latina, sobre las sanciones para el mal ejercicio de la función pública. Sin embargo, no podemos echar las campanas al vuelo. Analizándolo con calma, el caso holandés no es ningún ejemplo a seguir.

Para efectos reales, ni el primer ministro ni el resto de su gabinete sufrirán sanciones. Seguirán en sus puestos hasta las elecciones para las que, pese a todo, Mark Rutte sigue siendo el favorito para ganar. El primer ministro lleva en el poder desde el 2010 y nada parece que vaya a sacarlo del puesto, De hecho, esta no es la primera vez que Rutte renuncia, ya en 2012 había dimitido al perder el apoyo de la ultraderecha en el Parlamento, llamó a elecciones y logró reelegirse.

Mark Rutte es uno de los mandatarios más longevos de la Unión Europea y el favorito en las encuestas. Además, con la finalización del Brexit, se ha consolidado como uno de los líderes en la región. Apenas hace unos días, el primer ministro celebró que Ámsterdam será la nueva sede de la muy importante Agencia Europea de Medicamentos, encargada de avalar la vacuna contra el Covid-19. Hecho que Rutte festejó regalando el encargado un par de tradicionales zapatos zuecos.

Así que, por lo que podemos intuir, el señor Rutte no irá a ningún lado. Y ante las manifestaciones ciudadanas y el fraude a las familias holandesas, lo que nos queda decir es #ChaleQuéMalPedo


Gabriela Astorga – @Gastorgap


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