#BallenasBlancas. Maria Clara Eimmart, primera astónoma

Las mujeres interesadas en la ciencia han tenido hermosas estrategias para colarse en los espacios de conocimiento, en épocas donde la educación femenina constaba de labores de etiqueta y del hogar. Algunas de las formas más interesantes de burlar a los monopolios del saber han sido el dibujo y la ilustración. Tal fue el caso de Anna Atkins, Beatrix Potter y Emily Dickinson, quienes en su quehacer artístico y de archivo botánico lograron clasificar y retratar cientos de seres elementales de la tierra y el mar.
En esta ocasión presentamos una ballena estelar; Maria Clara Eimmart, la primera mujer astrónoma, cuya obra pertenece igualmente al arte que a la ciencia.

Ilustración de Maria Clara Eimmart
Nació en Alemania el 27 de mayo de 1676. Su padre, Georg Christoff Eimmart “El Joven”, era pintor, grabador, astrónomo aficionado y maestro dedicado a su hija y sus discípulos. Después de años de gastar sus ingresos en la compra de instrumentos, Georg Eimmart logró abrir un observatorio privado en Nuremberg.
Maria Clara Eimmart, ilustradora
Maria Clara aprendió francés, latín, matemáticas, dibujo y astronomía en ese lugar, recibiendo así una educación única para la época. Se especializó en ilustraciones botánicas y astronómicas, aunque también realizó grabados de retratos femeninos y de estatuas públicas. Lamentablemente, la mayor parte de su obra se ha perdido.
Desde sus primeros años de adolescencia hasta mediados de sus 20, realizó ilustraciones exquisitas y precisas de objetos celestes. Entre ellos se encuentran las fases de Venus, una de las famosas observaciones de Galileo que dio pie al cuestionamiento de la Tierra como centro del Universo. También hizo más de 350 dibujos de las fases de la Luna, plasmados en papel azul y derivados de sus observaciones a través de un telescopio. Así como la ilustración del eclipse total de Sol que sucedió en 1706.

Ilustración: Maria Clara Eimmart
A los 30 años se casó con uno de los discípulos de su padre que heredó el puesto de director del observatorio. A los 31, Maria Clara falleció por complicaciones en parto.
La primera astrónoma
La obra de Maria Clara, Micrographia stellarum fases lunae ultra 300, sirvió de base para un nuevo mapa lunar que amplió el imaginario celestial de la época. El resto de su trabajo es evidencia de la atención meticulosa de un grupo de apasionados astrónomos que trabajaron de forma independiente.
Los ecos del trabajo de cada Ballena Blanca no siempre son claros de forma directa. Tuvo que pasar casi un siglo para que otra mujer, Caroline Herschel, fuera reconocida en Alemania por la Ciencia como la primera astrónoma oficial. Otro ejemplo de la continuación de la trama es el trabajo de Ellen Harding Baker, quien en 1786 cosió un impresionante quilt del sistema solar como material didáctico para enseñar ciencia en la Iowa rural. A su manera, estas mujeres dejaron precedente para otras, como Katie Bouman, la creadora del algoritmo que permitió retratar por primera vez un hoyo negro.

Ilustración: Maria Clara Eimmart
Con el avance de la tecnología, nuestro acercamiento al cosmos parece volverse cada vez más exacto. Quizás seguimos construyendo formas de dibujar nuestra incertidumbre, ante un abismo donde cabe la nada. Sin embargo, la mirada de estas mujeres, y de otras y otros que vuelven los ojos al cielo, le dan a esa incertidumbre una cualidad de mapa cálido, para que los demás guardemos nuestra mirada en esos bellos refugios del imaginario.
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Ana Martínez de Buen – @Anamdb