TODO MENOS MIEDO

EN VIVO

EN
VIVO

DJ Gabotron. La música electrónica, sus refugios, ecos y distorsiones

dj gabotron

Hace once años vio la luz Tech-Mex: Movimientos, legendaria recopilación de los sonidos divergentes de la electrónica mexicana. Este trabajo compilatorio resulta crucial para entender que nuestro país ha sido clave para la vanguardia y la experimentación musical, que la música electrónica no ha seguido siempre la misma ruta; basta con adentrarse en las distintas propuestas sonoras, sus materias primas y sus modos de hacer, para notar que un montón de factores han dado forma no a una, sino a distintas maneras de pensar la electrónica.

Gabriel Serrano, conocido como DJ Gabotron, ha sido pilar del periodismo especializado en la música electrónica y con más de 30 años de trayectoria como DJ, es el artífice de esta suerte de cartografía sonora. Conversé con él sobre este y otros acercamientos a la escena, el periodismo ligado a ella y los distintos ritmos que ha seguido la transformación de la ciudad.

“Ya pasaron once años, curiosamente el lanzamiento fue en noviembre del 2008 y lo presenté en Hookah Condesa. Fue muy emotivo para mí. Y escucharlo diez años después resulta satisfactorio. Lo veo como un disco que era necesario para el momento en que fue hecho, presentando a lo que hace diez años era lo más vanguardista de la electrónica mexicana: Murcof, Fax, Latinsizer, Panoptica, Rubinskee, Manrico Montero (QEPD), Plug, Shock Bukara y demás artistas que ahora son los que están en el top mexicano. La idea de hacer un CD mix siempre fue que fuera un disco atemporal, que igual lo pudieras escuchar ahora y siguiera sonando fresco y nada comercial. Y creo ese propósito sigue cumpliéndose.”

Tech-Mex de DJ Gabotrón

En la charla, la siguiente parada resulta inevitable, a once años de distancia, han surgido nuevos proyectos, otros sonidos, por lo que, en caso de editar un segundo volumen de Tech-Mex,  “además de su edición digital mezclada, sería lanzarlo en vinyl con los tracks elegidos para que varios amantes de la electrónica los descubran, similarmente, sellos como K7, o hasta la Global Underground sacaban de sus ediciones mixeadas. No lo descarto pero tendría que ponerme en trabajar en ello.”

Pequeños ecos en una ciudad. Refugios para la música electrónica

Hoy en día estamos muy familiarizados con sellos y espacios orientados específicamente a las diversas manifestaciones de la electrónica. Sin embargo, hace treinta años las cosas eran muy distintas, “cuando mi generación creció en la ‘música electrónica’, no había nada: ni Internet, ni revistas especializadas, ni estaciones de radio especializadas, hablo de finales de los 80s. Únicamente como amante de la música electrónica se tenía que indagar donde fuera: el periódico, revistas de música pop, estaciones radiales de pop.

La electrónica de los 80 y de principios de los 90 se hacía en el underground. Desde lugares legendarios como el Bar 9 de Zona Rosa; la tienda de discos Super Sound que fueron los que organizaron la primera visita de Front 242 a México, o tiendas de discos de vinilos para DJs como el Sonido Discotheque de la Zona Rosa que trajeron a artistas como Digital Boy, Ramírez, Interactive y en los 80 a gran cantidad de artistas Hi-NRG incluyendo a Divine.

Eso era el underground mexicano. Pequeños ecos en una ciudad, no había promotoras; los espacios podían ser desde un teatro al aire libre como el Ángela Peralta de Polanco al Club de Periodistas del Centro, donde habitualmente tocaba el equipo de sonido Patrick Miller. Incluso la misma música electrónica de los 80 era ampliamente conocida a través de los casetes que sonidos como Patrick Miller o Polymarchs promocionaban. Con este hecho fue como también en la portada de mi CD Tech-Mex retomé la misma idea, poniendo un casete como portada del CD mix; una forma de homenaje a esta forma de encontrar música electrónica en la calle.”

Las maravillas de ser DJ

A los doce años, Gabriel comenzó a coleccionar vinilos. “Ni idea tenía que sería DJ. Mi referencia inmediata era cualquier discoteca que tuviera música ‘moderna’, porque así era como se le denominaba en los 80 a la música electrónica.” Su acceso a las tornamesas fue imprevista, “cuando entré a la prepa, fue ahí donde me hice DJ por accidente. Conocí a uno de los últimos DJs de la discoteca Tiffanys que estaba sobre Insurgentes a la altura del Hotel de México y me invitó a una tardeada más o menos en 1989. Yo era un chivato que solo gustaba de coleccionar casetes. Y como era mi vecino, pues me invitaba a su casa a ver como hacía scratch y me maravilló ver cómo tallaba los vinilos, me llamó mucho la atención.” 

Norberto Rojas, DJ Scratch, apadrinó su carrera, su conexión con tiendas de discos y dueños de clubes, “me llevó al Sonido Discotheque de la Zona Rosa, propiedad del Sr. Moisés Katz, y pues fue un shock para mí ver que toda la música dance electrónica o moderna que yo sólo escuchaba en casete y que me gustaba de niño estaba ahí. Sólo que como te comento un vinyl pues es demasiado caro, no cualquiera accedía. Total que como ya estaba en preparatoria y ya trabajaba, pues comencé a comprarme mis vinilos nuevos ahí y recuerdo que a la semana sólo compraba un disco, eran y siguen siendo carísmos y es una costumbre que sigo haciendo hasta la fecha. […] Y obvio los explotaba en las fiestas donde me contrataban, tardeadas para chavos por la colonia donde vivo antes de incursionar en un club. […] Par ser DJ en esa época solo necesitabas dos tornamesas y una mixer. No más. Y qué bueno que eso está volviendo.”

Portadas DJ Gabotrón

Más allá de las acepciones, los roles

Como parte de esta vuelta a su pasado como DJ,  Gabotron comparte que los DJs de nuestra generación tienen un papel diferente al que por entonces desempeñaban, la diferencia es enorme, “antes eran artistas del mix, de la ingeniería en audio y del soundsystem. Ahora son artistas, pero de las redes sociales. Antes un DJ era una persona que se dedicaba a ser DJ no 24, ¡sino 25 horas! Hoy han cambiado los tiempos. Hay una sobrepoblación de DJs enorme en todo el mundo.

Antes ser DJ era algo sumamente difícil, no cualquiera se podría llamar así por una principal razón: el valor adquisitivo de la música y la dificultad para obtenerla. Los discos, importados, en vinyl siempre han sido carísimos y sólo los DJs saben apreciar el valor real de un 12” (doce pulgadas Extended mix) en miles de pesos. Hoy, en cambio, un mp3 no cuesta nada, hasta lo descargas de la red.”

Las redes sociales y la autopromoción que estas facilitan, han incidido, comenta, en esa obre oferta, “hoy, realmente, el DJ mexicano más que a la música se enfoca a promocionarse en las redes sociales, es decir, la música ya no es lo primordial cuando antes era por lo que un DJ sobresalía. Hay mucha desinformación sobre el origen del DJ mexicano, no se diga en estos tiempos que las redes sociales enaltecen a falsos profetas.”

LEE TAMBIÉN #HáblameDeFlow. THE BIG TOP. 5 tracks de Classic Shit para rescatarlos del olvido

La vida nocturna de la ciudad

La música electrónica se convirtió en importante ingrediente de la vida nocturna en la Ciudad de México durante los años noventa. Lugares clandestinos y clubes convivían en prácticamente los cuatro puntos cardinales, convirtiéndose en territorios para explorar el amplio espectro de sonidos.

El primer club en el que tocó DJ Gabotron “fue un lugar de mala muerte donde se tocaba techno en la Zona Rosa por el 95 que se llamaba Underground, un sótano del hotel que estaba ubicado en Insurgentes y Reforma, y que por años también albergó al Bulldog; en dicho sótano estuvo también la Casa Rasta. Yo en esa época tocaba techno noventero pues eran mis influencias de haber tocado en fiestas semi clandestinas de la zona norte de la ciudad. Aún tengo mis vinilos de esa época […] Aún no reventaba el rave, ya se venían haciendo cosas pero esporádicas.

La vida nocturna de la ciudad se puede decir, en aquellas épocas había de todo: rock: desde Rockotitlán, Rock Stock o el Bulldog; la Zona Rosa llena de antros donde se tocaba comercial y dance, Celebration, Gipsys!, Papa’s, hasta algunos ya con propuesta como Mekano, la parte final del Magic Circus, el News Toreo y Pedregal, o el Bar 9 de la Zona Rosa, que ya comenzaban a poner música de vanguardia como algunos de los primeros tracks de house y new beat que no cualquier DJ se hubiera arriesgado a programar en una noche de club. Es decir, ya no sólo se tocaba pop dance tipo Madonna, Erasure o lo de siempre”.

Surgimiento y culminación: los raves

Los raves cambiaron la configuración. De los espacios cerrados con filas interminables administradas por cadeneros, con horas de cierre determinadas y un perfil musical perfectamente delineado por la radio, a los espacios abiertos para pasar días enteros entre mareas de gente, escuchando desde el proyecto más consagrado hasta el que buscaba pisar el siguiente escalón,  “el rave modificó todo. Y cierto: o eras DJ de rave o eras DJ de club. Los DJs de club pues, por obligación, tenían que tocar los éxitos radiales o de moda. Los DJs de raves, en cambio, traían la influencia del extranjero, de comenzar a tocar lo que a ellos era de su agrado, sin una pre programación, por así decirlo, ‘comercial’.

Y la música no se diga: trance, techno, acid house, breakbeat, cosas que ni en sueños escucharías en un club, puesto que por lo menos en México, el 95 % eran discoteques comerciales exceptuando al Medusas y al Pervert, ellos ya ofrecían algo distinto. Posteriormente, el 303, enfocado solo al techno y ya luego el Colmillo, el Avantgard y muchos otros que fueron desapareciendo. Me refiero a los años 90s y principios de los dosmiles.”

Ese surgimiento se volvió irrupción cuando el cambio fue aún más notable, culminando con un menú cada vez más amplio de raves. “Así el rave creció muchísimo, cuya culminación, puedo decir, fue el masivo de David Cuevas en el Polyforum Siqueiros por el 94 y luego el Aceite en la Arena México; David Cuevas fue una pieza clave para la culminación del rave en México. Ya que además de ser el dueño del Club 303 y creador de otros dos raves importantes: El Union Fest I y II, es interminable la cantidad de artistas que trajo a México a finales de los 90.

No cualquiera lo hacía, salvo Ramiro + Cookie, que se enfocaron a dar más promoción a los artistas de la Global Underground, que también fue un boom con la aparición de W Radical 96.9 con Luis Gerardo Salas. Y posteriormente, los Tecnogeist a cargo de Arturo Saucedo y que posteriormente se transformaría en el Love Parade México. Esto ya a inicios de los dosmiles.

DJ Gabotrón

La llamada escena de la ‘música electrónica’ creció demasiado. Luego los eventos de Psy-Trance con Maia, los Time & Space. ¡Uf! Fue impresionante que México se posicionaba ya como un lugar principal en Latinoamérica, al grado que los DJs  extranjeros cobraban una cantidad enorme por venir a tocar, cosa que sigue sucediendo hasta la fecha. Y como W Radical, la música radial efectivamente cambió: no tanto a la vanguardia como en Reino Unido o Estados Unidos, pero por lo menos ya se programaba house, techno, progressive house ‘decente’, no como la basura que ponían en Alfa o 97.7. También Radioacticvo 98.5 con Koggi puso su grano de arena. Realmente cambio bastante el panorama de la música que escuchaban los chavos de esa época.” 

Los festivales de música electrónica: escaparates y propuestas

A la transformación producida por el arribo del formato rave, podemos sumar otras experiencias: los festivales. Interesados en la música electrónica y los distintos fenómenos que de ella derivan -incluida la derrama económica, por supuesto-, este formato ha contribuido a crear plataformas donde, además de la selección musical, algunos ofrecen programas académicos, shows simultáneos en distintos lugares de una misma locación o en otras locaciones, y plataformas de inclusión de talento emergente.

Entre los festivales gestionados por empresas transnacionales o son licencias para México, “pues hay de todo: desde las que no aportan nada como el EDC o Tomorrowland más que de servir de escaparate a los amigos del empresario, si pensamos en DJs nacionales, o en el elenco de DJs extranjeros, pues deberían mejorarlo. Y sí han transformado la escena, pero la han vuelto mediocre. Además de que realmente en México no hay un periodismo especializado al respecto, pues los medios de comunicación tradicionales se tragan lo que dicen los boletines de prensa y piensan que estos festivales son lo máximo. Algo así como lo que pasa cada año con el Top 100 de la DJ Mag.”

No obstante, en México se han ido diversificando las propuestas, “este año vino Sónar y también MUTEK MX pues sigue en la lucha. Aunque no dudo que sigan batallando para conseguir espacios en los medios. Eso es un lastre: los medios como no son expertos en música electrónica, pues se van por lo fácil y masticable y eso es una completa tragedia”.

Cubriendo huecos

En su trayectoria, DJ Gabotron ha visto y muy de cerca, las distintas caras de la escena electrónica mexicana, como espectador y ejecutante, ha seguido de cerca sus pasos, estudiándolos y difundiéndolos. Además de estar muy al tanto de lo que ocurre, qué piezas se mueven y cómo lo hacen, ha sido desde hace muchos años un divulgador de la música electrónica. Su formación como periodista le ha permitido colaborar en distintos medios y estar a cargo de otros tantos, investigar para ir llenando huecos con contenidos bien informados.

“Antes de terminar la carrera en la UNAM, ya ejercía el periodismo de música electrónica en 1996, para ser exactos, y lo he ejercido en prensa escrita, radio, y televisión. No he recurrido a periodistas pues como te decía al inicio no había nada. Junto con Santiago Hernández, tuve la fortuna de ser uno de los fundadores de la primera revista de DJs y música electrónica en México: DJ México, en 1996. Asimismo, fui editor de uno de los websites élite a finales de los 90s igual de música electrónica: Elektrorave. Y bueno he fundado bastantes medios como revistas y colaborado en muchas otras, y periódicos, libros. Me encargaba en el año 2000 de todo lo referente a música electrónica para el periódico El Universal, precisamente porque casi nadie sabía de esto de los raves y DJs. Hoy en día ha cambiado y hay una oferta sobremanera, hasta parecen DJs.

Sin duda, hay una sobreoferta de fans de la música electrónica que escriben, pero no de periodistas especializados. Y bueno, con que hagan su trabajo le mejor posible pues ya es una enorme ventaja para evitar la desinformación que se viene arrastrando desde hace más de 25 años. Sobre todo en redes sociales, donde publican cada barbaridad, si hasta en medios como Vice, alguna vez les tuve que hacer varias puntualizaciones, pero así es esto”.

Dos tornamesas y un mixer

Escribir, tocar y coleccionar son verbos que han delineado la forma en la que DJ Gabotron ha explorado el extenso campo de la música electrónica, indudablemente, su más grande pasión. Los acetatos, sus inseparables compañeros, están presentes en cada set y han brindado definición a su sonido, “sigo tocando igual a como comencé a los 15 años: con vinilos y no lo cambio. Siempre lo he dicho, cuando me preguntan, que la esencia del DJ está en dos tornamesas Technics 1200 y un mixer para saber lo que realmente significa ser DJ. Y sigo tocando con vinyl, no en time code”. 

Groover Records, su tienda de discos en línea, reúne joyas inconseguibles, y aunque actualmente vaya con mucha menor frecuencia a festivales, sigue estando al día de las novedades, compartiendo con nuevas generaciones sus hallazgos y en poniendo música activamente, “opto más por fiestas y artistas de nicho: fiestas que realmente están dando que hablar dentro de la escena actual como los Cuatro Cuartos Bestial Crew, House Salad Music o Mixtlán que están apostando por artistas que nunca se han mostrado en México y que la gente debería y sería una obligación ver.”

DJ Gabotron se presenta el próximo 30 de noviembre en Mixtlán, ubicado en el corazón de La Merced, junto a Brawther, H Deep y Los Ramírez.


Erika Arroyo – @_earroyo